Temporada alta en las playas de Málaga

Tras la finalización del estado de alarma, y gracias al ritmo de vacunación, parece que este verano de 2021 sí que va a ser más o menos como los que se producen normalmente en relación al turismo vacacional. Claro, aún notaremos algunas diferencias, como que la temporada alta comenzara a mediados de mayo, cuando por lo general hay años en que ya se consideran así las vacaciones de Semana Santa; también todavía hay que mantener las medidas de seguridad, con lo que seguramente no se podrá completar el aforo al cien por cien como en años anteriores. Pero, en líneas general, se reactiva todo el sector; y esto, en una provincia como Málaga, que tiene playa y sierra, es algo primordial para su economía.

Los primeros que van a disfrutar de esta recién renacida temporada de verano, van a ser los mayores apuntados a los viajes del IMSERSO. Desde que este organismo se creo hace tantos años, los viajes que organiza cada año se habían convertido en el primer viaje turístico que hacían muchos de estos jubilados y jubiladas, la gran mayoría de ellos de clase baja-media. Fue un gran cambio para todos ellos, pues generaciones anteriores de abuelos y abuelas no tenían ese lujo, y terminada su vida activa como trabajadores, se enclaustraban en casa, encontrando pocas actividades fuera de su entorno familiar que los hiciera útiles o que los hiciera sentirse realizados. Por primera vez, disfrutar de un viaje a la playa sin tener que pensar en horarios laborales, responsabilidades familiares o ajustes de presupuestos, fue para muchos como un sueño, realizado antes de que empezaran a sufrir los estragos de la edad.

Ah, pero ahora las cosas han cambiado mucho, porque la jubilación ya no convierte a estas personas en viejos, como solía suceder antaño. De hecho, tanto es así, que considerar tercera edad a partir de los 65 años está obsoleto, como se demuestra día a día cuando nos encontramos con gente que ya está en esa edad. Una sesentona es todavía en estos días una mujer activa, independiente y para nada dispuesta a aceptar el rol de una abuela que se queda en casa haciendo calceta u horneando galletas esperando una visita de sus hijos y nietos. No, ahora estas señoras maduras van a gimnasios, quedan a comer con amigas, y participan en las actividades familiares con el mismo, o incluso más, entusiasmo que los participantes más jóvenes, organizando comilonas, fiestas y viajes con total entusiasmo. Por supuesto, están al día en las novedades tecnológicas dentro de sus posibilidades, y usan internet y las redes sociales con total soltura y eficacia. ¿Cómo considerar a estas mujeres unas viejas, cuando pareciera que están viviendo una segunda juventud?

Las turistas de edad madura se están convirtiendo en toda una atracción por ellas mismas, tengo que decir también. Cuando uno ve a estas turistas jubiladas disfrutando de sus viajes, no puede dejar de pensar en maduras cachondas, porque esa es la impresión que dan cuando gozan y se divierten como locas. Muchas se apuntan al turismo en solitario, porque sus maridos no quieren viajar, o porque son viudas, o porque no han tenido la oportunidad de tener pareja y han vivido su vida adulta en solitario felices y satisfechas. Y también son muchas las que aprovechan las vacaciones para echar una cana al aire, tal y como podemos ver en los videos porno online: en ellos, mujeres mayores y morbosas se tiran a monitores de excursiones, camareros de hoteles y hombres desconocidos que viven en las poblaciones que visitan. Y me congratula decir que estas situaciones hipotéticas no se diferencias tanto de la realidad.

Así que espero que los vecinos de Vélez- Málaga estén preparados para estas turistas sesentonas que seguro que vienen a dar muchas guerra…

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